Es necesario contar con un mínimo de discreción en el momento de involucrar Flash en el diseño de un sitio web. Si bien no es fácil resistir la tentación de aprovechar la versatilidad de esta herramienta para lograr un sinfín de propósitos diferentes, no se debe caer en el exceso y el abuso de recursos, ya que este factor ha actuado como uno de los principales detractores de este programa.

La web está plagada de sitios realizados en Flash, que en lugar de brindar al usuario una experiencia de navegación agradable se concentran en desplegar animaciones y efectos por doquier, descuidando el elemento más importante en todo sito web: la información.

El llamado efecto eye candy, que refleja la idea de algo que impacta y atrae a primera vista, actúa como principal catalizador del deseo de transformar cada instancia de un sitio web en una deslumbrante animación con innovadores efectos visuales y sonoros. En pro de lograr una utópica perfección técnica, se suele relegar a un segundo nivel el aspecto más importante de una interfaz: su funcionalidad. De nada sirve, por ejemplo, dotar a un menú de una animación compleja si el usuario tiene que esperar a que finalice esta animación para poder acceder a una sección determinada de un sitio web.

Los recursos de Flash deben ser utilizados con cautela, y con el único objeto de aportar algo al proyecto en cuestión. La moderación resulta imprescindible a la hora de lograr un producto de calidad, provisto al mismo tiempo de un diseño atractivo y de una funcionalidad adecuada.

La presencia de Flash en el diseño web actual no debe suponer la infravaloración de los recursos de otras herramientas, ni mucho menos originar disputas interminables que lejos de resultar constructivas se convierten en una traba para la evolución del diseño. Moderación y Complementación son dos conceptos que deberían estar en la mente de todo diseñador web la hora de planificar un nuevo proyecto.